Enfermedades silenciosas que afectan a la mujer

Enfermedades silenciosas que afectan a la mujer

Durante el mes de octubre, en todo el mundo se redoblan esfuerzos para crear conciencia sobre la detección oportuna del cáncer de mama, enfermedad que de acuerdo con la OMS constituye una de las principales causas de muerte entre el género femenino. Sin embargo, la salud no es tema de un sólo mes al año, es compromiso de cada mujer permanecer siempre alerta ante posibles síntomas, prevenir y actuar.

Así como éste, existen otros padecimientos que actúan silenciosamente y que pueden mermar seriamente su salud. A continuación mencionamos algunos de ellos.

Osteoporosis

La osteoporosis es una enfermedad crónica en la cual los huesos van perdiendo masa, se vuelven más frágiles y puede llegar a ocasionar deformaciones y molestias. A menudo afecta los huesos de la cadera, la columna vertebral y las manos, pero puede originarse en cualquier otro lugar de la estructura ósea. Este padecimiento es el causante de las frecuentes fracturas en mujeres de edad media y avanzada.

Aunque no hay una solución efectiva, sí es posible tomar en cuenta algunos factores de riesgo y seguir una serie de estrategias para disminuir los riesgos de este mal.

Los huesos están formados por tejidos vivos. Son estructuras que van cambiando con el tiempo desde que nacemos. Durante la infancia y la adolescencia adquieren fortaleza y densidad. Es alrededor de los 20 años más o menos que se alcanza el mayor pico de masa ósea.

De acuerdo con los expertos, para tener una osamenta firme, sana y resistente al paso del tiempo, resulta fundamental una alimentación balanceada y hábitos de vida saludables desde la niñez.

¿Cuáles son los elementos de riesgo?

  • Ser mujer. Aunque pueda parecer injusto, la naturaleza genética y los factores hormonales son los que determinarán que ciertas mujeres padezcan esta enfermedad.
  • La edad. Inevitablemente, a medida que pasa el tiempo, la mujer tiene más probabilidades de desarrollar el padecimiento.
  • Genética. Si las mujeres de la familia (abuela o madre), presentan osteoporosis, tus probabilidades son altas también. Tómalo en cuenta para adoptar medidas preventivas desde una edad más joven.
  • Menopausia. Los cambios hormonales que el cuerpo experimenta durante esta etapa aumentan el riesgo de desarrollar el padecimiento. Ten cuidado especial si se presenta una menopausia temprana, alrededor de los 45 años.
  • Constitución física. Las mujeres delgadas pueden tener el riesgo de presentar osteoporosis.

Existen también algunos factores de riesgo que podemos controlar. Entre los cuales podemos mencionar:

  • Cuidar siempre los niveles de Calcio y Vitamina D.
  • Evitar el alcohol y las bebidas dulces con gas. Estas bebidas pueden ser altamente descalcificantes.
  • No fumar.
  • Tratar trastornos alimenticios como la anorexia, ya que a largo plazo los huesos lo resienten.
  • Niveles bajos de estrógeno y testosterona determinan la aparición de la osteoporosis. De igual forma, irregularidades de la tiroides pueden ocasionar la disminución de la masa ósea.
  • Medicamentos como los corticosteroides. A largo plazo, estos fármacos recetados para la inflamación pueden ocasionar muchos problemas. Lo mismo sucede con los antídotos para reducir la inflamación estomacal, ya que reducen la absorción de calcio.

¿Cómo prevenir?

Practicar deportes como la natación 3 veces por semana, ayuda a fortalecer los músculos y mantenerse ágil. El sedentarismo influye en la pérdida de densidad ósea.

Consumir alimentos ricos en Magnesio, Vitamina C, D y Calcio, como: espinacas, semillas de calabaza, arroz integral, pescado, aguacate, yoghurt griego natural, plátano, higos secos, chocolate amargo, huevo, lácteos, salmón, setas y vegetales crucíferos.

Enfermedades cardiovasculares

Tradicionalmente, se piensa que las enfermedades del sistema circulatorio afectan más a los hombres que a las mujeres, sin embargo, estudios recientes demuestran que no es así.

Ahora se sabe que existen algunos factores propios de la mujer que influyen para que este tipo de padecimientos las afecten igual o incluso en mayor medida que a los hombres. De hecho, la enfermedad cardiovascular representa más del 40% de las muertes en las mujeres estadounidenses.

Las mujeres y los ataques cardíacos: pueden presentar síntomas diferentes a los hombres, por lo mismo muchas sufren un ataque y no lo saben. Ellas suelen sentir ardor en la región superior del abdomen y presentar mareo, malestar estomacal y sudoración. En general, son más graves en el género femenino que en el masculino, pues las posibilidades de morir durante el primer año después del ataque son mayores para ellas.

El estrógeno y la enfermedad cardiovascular: los estudios han demostrado que después de la menopausia, las mujeres tienen mayor riesgo de sufrir una enfermedad del corazón. Las investigaciones han vinculado este hecho a la disminución de los niveles de estrógeno, un proceso que comienza alrededor de los 50 años. El estrógeno está relacionado con niveles más elevados de lipoproteínas de alta densidad (HDL -o colesterol bueno-), y niveles más bajos de lipoproteínas de baja densidad (LDL -o colesterol malo-). Razón por la cual una de cada cuatro mujeres mayores de 65 años sufre alguna enfermedad de este tipo.

Factores de riesgo cardiovascular

Algunos factores como la raza, la edad y los antecedentes familiares no se pueden controlar, pero existen otros factores que sí pueden atenderse o eliminarse, como:

  • Fumar
  • Presión arterial alta o hipertensión
  • Niveles de colesterol
  • Obesidad
  • Diabetes
  • Anticonceptivos orales
  • Consumo excesivo de alcohol
  • Estrés
  • Depresión

En el caso de la depresión, se ha demostrado que ésta afecta la forma en cómo la mujer afronta sus problemas de salud o sigue las indicaciones del médico. Por lo anterior, es un factor que debe considerarse como parte importante de su seguimiento médico.

En resumen, estas y otras enfermedades que afectan mayormente al género femenino, tienen en común que son silenciosas y pueden ocasionar consecuencias muy graves si no se tratan oportunamente. Como en la mayoría de los males que afectan a la salud, genéticamente todos tenemos cierta predisposición, pero también es un hecho que podemos prevenir con hábitos saludables que incluyan una alimentación balanceada, actividad física, chequeos médicos y evitar situaciones de estrés. Así mismo, buscar un equilibrio entre el trabajo y la recreación.

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Fuentes consultadas:

Mejor con Salud

Texas Heart Institute

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