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Mujer precavida vale por dos

Mujer precavida vale por dos

Martha tiene 43 años y es mamá de dos niños en edad escolar. Antes de que nacieran sus hijos, ella se desempeñaba laboralmente de tiempo completo en una empresa que, aunque le representaba un muy buen ingreso, le absorbía todo su tiempo. Ahora su prioridad es la familia, por lo que ha buscado una actividad laboral que le permita ocuparse de ella.

Afortunadamente, cuenta con el apoyo de su esposo, quien se hace cargo en su totalidad de los gastos de la casa y la familia.

Diez años atrás, pensar en el retiro era una posibilidad prácticamente nula para Martha, la idea de alcanzar una edad en que ya no tendría la fuerza, la voluntad o la oportunidad de continuar económicamente activa era “algo” que sucedía con la demás gente. Sin embargo, el tiempo ha pasado rápido y de pronto pensar en el retiro es algo que ha comenzado a rondar su pensamiento.

Aunque ella ahora cuenta con la seguridad económica que su esposo provee, la verdad es que mira a su alrededor y se da cuenta que no siempre, y no en todos los casos es así.

Por casualidad y en complemento a esta inquietud últimamente despierta, en días pasados leía un artículo sobre la situación de las mujeres mexicanas ahorradoras. Entre varios datos, las cifras revelan que, contrario a lo que pueda pensarse, las mujeres ahorran más que los hombres: un 39% guarda parte de sus ingresos en comparación con el 32% de los hombres que ahorran.

Aunque, por las actividades propias de su género, las mujeres tendrían menos posibilidad de ahorrar; al parecer es éste el factor determinante: en muchos de los casos, al no ser la mujer quien genera los ingresos familiares no tiene asegurada una pensión para la vejez, por otro lado, siempre existe la posibilidad de que por diversas circunstancias, la mujer pueda quedar sola.

Martha no tiene la certeza de lo que ocurrirá más adelante, pero sabe que no quiere depender económicamente de sus hijos o de programas de asistencia social. Ella le apuesta a un buen futuro y quiere vivirlo tranquila. Se asesoró y está comenzando un Plan de Ahorro de acuerdo a sus posibilidades que le brinda seguridad. Descubrió que no requiere de un gran ingreso para poder hacerlo.

Ahora piensa que, tal vez este ahorro lo debió comenzar 10 o 15 años atrás, los cálculos le demostraron que tendría una muy buena cantidad de dinero ahorrada; pero no es tarde, la decisión está tomada y éste es su momento. Ella sabe que está bien así. Tiene la certeza de que está contribuyendo a que su futuro económico sea más favorable.

Como reflexión: tú podrías ser Martha, o yo, o cualquiera de las más de 60 millones de mujeres que formamos parte de este país. No dejemos que pase más el tiempo. Nuestro “yo” dentro de 20 o 30 años lo agradecerá.

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Prevento Agente de Seguros, S.A. de C.V.