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En caso de divorcio ¿qué ocurre con una hipoteca conyugal?

En caso de divorcio ¿qué ocurre con una hipoteca conyugal?

Mancomunar una hipoteca tiene diversos beneficios, el más importante quizá, es que se puede acceder a un crédito bancario mayor y aumentar la capacidad para la compra de un bien inmueble.

Sin embargo, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), los divorcios en México se han incrementado de forma constante en los últimos años. Del 2000 al 2015, el número de separaciones aumentó un 136.4%; específicamente en 2015 se presentaron 22.3 divorcios por cada 100 matrimonios.

Al momento de casarse se establecen dos tipos de relaciones:

  • Sociedad conyugal o mancomunada
  • Bienes separados

Si el matrimonio fue a través de una sociedad conyugal, los bienes que tenga la pareja serán de ambos. Ana Ruiz Velázquez, abogada especialista en materia familiar, de la firma Ruiz Velázquez y Asociados, explicó que prácticamente el 80% de los divorcios se da este tipo de situaciones y, en tal caso, la pareja debe llegar a un acuerdo sobre cómo dividir el patrimonio.

Si no se ponen de acuerdo, posterior al divorcio, hay un proceso llamado “incidentes de liquidación de sociedad conyugal”; en este caso la propiedad sale a remate y de lo que se obtenga por la venta del inmueble se divide al 50% para cada parte.

¿Qué sucede cuando hay un crédito pendiente de pago?

En los casos de separación, la existencia de un crédito a medio pagar es un inconveniente que se debe resolver, independientemente de que la hipoteca sea conyugal o individual.

Aunque el financiamiento sea individual, la ley supone que una parte se ha pagado durante el matrimonio y que, de alguna manera, ambos han contribuido a que los pagos se hagan en tiempo y forma. La situación del préstamo no cambia en nada con un divorcio. Se mantienen los acuerdos del contrato, a menos que el juez emita una orden para cambiarlos y determine quién seguirá pagando, y de quién será la propiedad cuando se liquide.

Una vez que se emita el acuerdo legal, la expareja debe acudir a una institución financiera para hacerlo efectivo.

Los especialistas indican que más allá de las implicaciones emocionales de un divorcio, todo acuerdo verbal de división de bienes debe adquirir el estatus de convenio legal. En él se debe señalar quién seguirá pagando la hipoteca y se debe firmar la cesión de derechos acordada para determinar quién se quedará con la casa ya pagada.

¿Qué pasa cuando hay un crédito con FOVISSSTE o INFONAVIT?

Si el crédito conyugal está en FOVISSSTE o INFONAVIT, la situación es similar. Se mantienen las condiciones del contrato inicial y se efectúan los descuentos patronales a ambos cónyuges, en tanto ellos no presenten ante la institución una orden del juez que indique algún cambio.

En el momento en que se disuelva la sociedad matrimonial, las condiciones de pago quedarán sujetas al convenio de divorcio que se firme ante el juez. El documento debe asentar el acuerdo establecido por los interesados, ni el INFONAVIT, ni el FOVISSSTE intervienen.

Si el crédito se contrató con FOVISSSTE, en caso de divorcio o rompimiento con quien se haya obtenido el préstamo, es importante entender que el inmueble está hipotecado a favor de dicha institución y que el contrato establece la parte proporcional que corresponde a cada uno de los acreditados, por lo que, en caso de incumplimiento de pago, sólo una instancia judicial en la materia podría solicitar al FOVISSSTE que se modificaran las obligaciones y derechos.

Si el financiamiento se contrató con INFONAVIT, en caso de divorcio, la situación dependerá del régimen en que se encuentren. Si tienen un matrimonio mancomunado, entonces cada uno obtiene 50% del bien al momento de la venta; si es por bienes separados, se prorratea el total y cada quien paga su parte proporcional. En caso de que uno de los dos llegara a fallecer, se condona la parte del difunto, pero el otro debe terminar de pagar lo contratado.

Las siguientes sugerencias pueden resultar útiles en caso de presentarse una separación:

  • Si la hipoteca es conjunta y ambas partes están pagando, se puede seguir con este esquema hasta el término del crédito.
  • Es necesario establecer a nombre de quién se quedará el bien y si una de las dos partes comprará la de la otra.
  • Si la hipoteca está a nombre de uno de los dos, legalmente la responsabilidad del préstamo recae sobre esa persona y el bien inmueble estará a su nombre. Aún así, se puede decidir quién va a vivir en él.
  • Considerar si se podrá seguir pagando la mensualidad, más lo que uno de los dos deba cubrir por rentar el nuevo lugar donde vivirá.
  • Es necesario analizar más allá del aspecto financiero, si uno de los dos de verdad quiere la casa. Aferrarse a ella por enojo o cederlo por evitar conflictos que puedan resultar en problemas financieros y emocionales.
  • También se puede optar por vender la casa, lo importante es no malbaratar y para ello se debe tomar el tiempo necesario, apresurar las cosas no es recomendable.
  • La forma de hacer que un divorcio sea lo menos desgastante en términos económicos y legales, es llegar a un mutuo acuerdo. No traducir la decepción personal en aspectos materiales facilitará el proceso, evitará gastos mayores y desgaste emocional.

Prevento Agente de Seguros S.A. de C.V.

Fuente consultada:
El Economista
Metros Cúbicos