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¿Invertir en un Plan de Ahorro o en Bienes Raíces?

¿Invertir en un Plan de Ahorro o en Bienes Raíces?

Roberto tiene 40 años y vive en la Ciudad de México. Heredó de sus padres un negocio importante de comercialización de ropa que le proporciona un ingreso suficiente para satisfacer sus necesidades familiares. Su familia la componen su esposa y dos hijos en edad escolar.

Él y su familia viven en casa propia en una buena zona de la ciudad. La casa la compró hace 12 años a través de un crédito bancario con duración de 15 años, por lo que la hipoteca está por finalizar.

Como siempre ha trabajado de manera independiente, no está afiliado al IMSS, ISSSTE ni cotiza en ninguna AFORE, por lo cual pensar en su retiro es algo que le preocupa, pues aunque es propietario de un buen negocio no piensa trabajar toda su vida o depender de sus hijos cuando él y su esposa lleguen a la edad de jubilación.

Entre varias cosas, él recuerda que, cuando era más joven, sus padres comentaban que la mejor inversión que puede hacerse es comprar inmuebles y vivir de sus rentas. Por lo que está considerando adquirir un nuevo crédito para comprar una casa, un terreno o un par de departamentos que pueda rentar posteriormente.

Lo platicó con un amigo, quien le recomendó que antes de tomar una decisión investigara más sobre el tema, pues lo que funcionó hace 20 años en materia económica, no es necesariamente lo mejor en la actualidad.

Roberto se dio a la tarea de documentarse y encontró lo siguiente:

Hoy en día es posible acceder a créditos hipotecarios en condiciones favorables y con ciertos beneficios, entre los que podemos mencionar la posibilidad de contratar una tasa fija en Moneda Nacional; plazos cómodos a 15 y 20 años; tasas relativamente accesibles entre un 10.5 y 13%; apoyos gubernamentales y esquemas de financiamiento, así como mayor flexibilización de la banca para el otorgamiento de dichos créditos.

También descubrió que durante la década de los años 80, cuando la hiperinflación golpeaba el ingreso de la población y el dinero valía cada vez menos, definitivamente una de las únicas inversiones que garantizaba proteger el dinero de las personas era la adquisición de bienes raíces. Sin embargo, la realidad ha cambiado.

¿Exactamente qué cambió?

  • Una inflación controlada inferior al 5% anual
  • Estabilidad macroeconómica en el país
  • Incremento notable en la oferta de vivienda, tanto nueva como usada en las principales ciudades del país
  • Mayor accesibilidad de la población a créditos hipotecarios
  • Hay más cultura financiera en la gente, es decir, cada vez más personas evalúan las ventajas de poseer un bien inmueble en vez de rentar
  • En consecuencia, el precio del alquiler de los Bienes Raíces ha crecido mucho más lento que anteriormente y, en algunos casos, se ha estancado
  • Si se invierte en propiedades como terrenos, aunque la plusvalía tiende a subir, es un dinero que en realidad no está a nuestra disposición de forma líquida y, en caso de necesitarlo con urgencia, se corre el riesgo de “malbaratarlo”

Todos los puntos anteriores, le hicieron ver a Roberto que no es la mejor alternativa recurrir a la adquisición de bienes inmuebles como instrumentos de inversión, y peor, si estos se adquieren a través de un crédito hipotecario.

Continuó su búsqueda y alguien le sugirió que platicara con su Asesor de Seguros, quien le hizo ver a Roberto que si ahorra sistemáticamente en un plan destinado para tal fin la misma cantidad que estaría pagando por un nuevo crédito hipotecario, considerando una tasa anual de 3 o 4 puntos por arriba de la inflación, durante 20 años, al final del plazo ahorraría la cantidad necesaria para hacerse de un inmueble con un valor superior al que hoy desea adquirir, con la posibilidad de hacer uso de su dinero si así lo requiriera en algún momento.

Entre otras ventajas, Roberto puede recibir el capital generado libre del pago de impuestos si éste se destinó para el Retiro y además tiene como opción recibirlo por medio de un Fideicomiso que le proporcione rentas y un mayor beneficio económico. Por último, y no menos importante, durante todo el tiempo que dure su ahorro, si así lo desea, puede estar protegido por fallecimiento e invalidez, de manera que si algo sucediera, su familia y él quedan protegidos económicamente.

Afortunadamente Roberto recibió un buen consejo a tiempo, ahora está contento e ilusionado respecto a su Plan de Ahorro. Sabe que el esfuerzo que realice ahora tendrá buena recompensa a futuro.

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Prevento Agente de Seguros S.A. de C.V.

Fuente consultada:
Francisco Javier Cruzariza