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Los niños y sus finanzas

Los niños y sus finanzas

La educación financiera en los niños es un tema que no se aprende en la escuela, sin embargo es de suma importancia que desde pequeños tengan conciencia de sus gastos y cómo administrarlos; de esta manera irán forjando a futuro una relación sana con el dinero.

En este punto reside el deber de los padres enseñarle a sus hijos a hacer un buen manejo de sus recursos y cómo utilizarlos para obtener beneficios.

Con respecto a esto, algunos especialistas sugieren que el conocido juego de mesa Monopolio es útil para este fin, ya que permite vivir la experiencia de ahorrar y evaluar lo que realmente se necesita para definir prioridades. Cuando los padres lo juegan con los niños, es una buena oportunidad para reflexionar en aspectos como:

  • Hacer buen uso del dinero y no “comprar por comprar”, sólo porque la ficha o el dado cayó en determinada propiedad.
  • Considerar el valor que aporta la propiedad, el ingreso que se puede obtener a cambio de una pequeña o gran inversión y la ventaja de guardar el dinero para comprar otra cosa. Estos cuestionamientos ayudan a que el niño piense no sólo en adquirir, sino en opciones como invertir o ahorrar.
  • Evaluar que si se pide un préstamo al banco se adquiere la responsabilidad de pagarlo y es necesario colocar un bien en garantía para que se otorgue el crédito.
  • Conocer las aspiraciones de los niños en el juego y encaminar sus acciones a lograrlas.

Conocer objetivos de ahorro

Cuando en la vida diaria se definen con los niños objetivos claros de ahorro, será más sencillo para ellos saber en qué gastarán el dinero o para qué está destinado. Así, será más fácil juntar el efectivo y lograr lo que desean.

Guardar el dinero en una alcancía de donde no se pueda sacar fácilmente, es una forma de evitar gastos en compras que no están en el presupuesto. De la cantidad que reciba el niño se puede destinar una parte a su disponible en efectivo y otra -que deberá ser mayor- a la alcancía para el logro de sus objetivos de ahorro.

Para comenzar el hábito del ahorro en los niños, estas sugerencias pueden ayudar a los padres:

  • Asignar una cantidad de dinero a la semana para cada hijo y orientarlos en cómo administrarla.
  • Plantear un sistema de ahorro para algún objetivo. Es válido otorgarles un “interés” por el dinero que mantengan ahorrado durante un tiempo, por ejemplo: por cada $100 o $200 pesos que mantenga en su ahorro, darles 10 pesos más. Si la meta del ahorro es para comprar algo importante, se vale ofrecer contribuir con la misma cantidad que él ahorre.
  • Enseñarles que el dinero no sale del cajero automático por arte de magia. Es necesario que comprendan el tiempo y el esfuerzo que toma ganar ese dinero.
  • Establecer metas y prioridades, no darles todo lo que pidan y en ocasiones saber esperar para comprar. Resultará muy útil a futuro diferenciar entre lo “necesario” y lo “deseado.”
  • Se vale pedirles que realicen algunas tareas extras en casa y remunerarles por ello, no demasiado, necesitan comprender el valor del dinero.
  • Platicar con los hijos sobre el monto de algunos gastos del hogar, por ejemplo: el supermercado, pago de escuelas, servicios, etc. También hacerles saber que es necesario ahorrar un poco más para ocasiones especiales como regalos, vacaciones o emergencias. Es importante que estén conscientes de que hay gastos fijos y responsabilidades que cumplir.
  • Se vale aprovechar situaciones de la vida cotidiana para hablar con ellos de dinero.
  • Compartirles los planes o proyectos de inversión y ahorro con los que cuenta la familia.
  • Evitar “prestarles” dinero continuamente, necesitan aprender que los padres no tienen acceso a cantidades ilimitadas de dinero y además que no es sano “vivir” pagando deudas.
  • Enseñarles el valor de las monedas y de los billetes.
  • Conforme los niños crecen, poco a poco pueden responsabilizarse de los gastos que ellos necesitan realizar. Es viable asignar un presupuesto quincenal o semanal y enseñarlos a que lo administren entre sus necesidades y gustos, como pago de celular, transporte, salidas, cine, golosinas, música, etc. Se debe recordar en todo momento que no se trata solamente de “darles dinero”, sino transferirles la responsabilidad de administrar correctamente su presupuesto.
  • Cuando los hijos son adolescentes, es importante la experiencia del primer empleo en vacaciones. Orientarlos a establecer una rutina de ahorro y preparar un presupuesto que contemple sus gastos, necesidades y gustos.
  • Una vez que el joven consigue su primer empleo formal, encaminarlo a abrir una cuenta de ahorro o invertir en algún plan de inversión a futuro. Puede sonar muy lejano hablar de retiro, mas la cultura y conciencia del ahorro se estará forjando y con ello la estabilidad económica del presente.

Por último, predicar con el ejemplo es clave. Los padres son responsables de crear en los niños una buena conciencia para que más adelante se conviertan en jóvenes reflexivos sobre las decisiones financieras que tomen. Es una cultura que se vive y adquiere desde casa.

Prevento Agente de Seguros S.A. de C.V.

Fuente consultada:
Mi vida financiera
Prevento