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¿Qué hacer cuando eres ahorrador y tu pareja no?

¿Qué hacer cuando eres ahorrador y tu pareja no?

La relación que tenemos con el dinero comúnmente suele ser un reflejo de cómo vivimos este aspecto en nuestra infancia.

En el núcleo familiar adquirimos las primeras impresiones sobre el flujo de efectivo, el ahorro, quién administra, cómo lo hace, tipos de gastos, entre otras cosas. De igual modo, el hecho de haber vivido con o sin carencias económicas marca una pauta respecto a nuestro comportamiento económico en el futuro.

Cuando una pareja decide formalizar su relación y contraer matrimonio, o adquirir el compromiso de vivir juntos, una de sus prioridades deberá ser conocerse en el aspecto financiero. Esto no sucede de la noche a la mañana, sin embargo, es posible lograrlo poco a poco para evitar problemas dolorosos en el futuro.

Este tema se vuelve tan importante, que algunos especialistas coinciden en que una gran mayoría de las separaciones entre las parejas se dan por cuestiones de dinero.

Una situación muy común es que uno de los integrantes se comporte de manera práctica y metódica para ahorrar y gastar, y el otro sea del tipo despilfarrador. Otro escenario que puede traer consecuencias muy dolorosas para la pareja es la deshonestidad en el tema, hecho que incluso puede arruinar la relación, ya que puede ser tan devastador como otro tipo de mentiras.

Cuando alguno de los dos miente, obliga a su compañero a administrar algo que ni siquiera sabe que existe, y es peor aún si se trata de deudas. No olvidemos que como resultado de la relación de pareja, esta persona también es tu acompañante en lo financiero.

Ahora bien, si nuestro comportamiento puede ser tan diferente, ¿cómo lograr que funcione la vida económica en pareja?

  1. Revelen sus hábitos financieros
    Todos tenemos razones propias y muy arraigadas para comportarnos de la manera en cómo lo hacemos, conocer la historia y hábitos de dinero de la pareja puede ayudarnos a ser más comprensivos para generar el bienestar de ambos.
  2. Hacer un presupuesto para ambos
    Una vez comprendidos los hábitos, es necesario hacer un presupuesto de mutuo acuerdo. Para esto, se pueden analizar los ingresos mensuales y los gastos fijos como: vivienda, transporte y comida por mencionar algunos; así como los gastos para esparcimiento, salidas, cenas, viajes, etc.
    Posteriormente, pueden descubrir juntos en qué se sienten cómodos gastando y ahorrando cada mes, ajustar las cantidades. Se trata de dar y recibir. La persona más ahorradora debe sentirse bien con el presupuesto y el que gasta no debe sentirse limitado.
    Para algunas parejas, los expertos sugieren tener cuentas separadas fuera de sus ahorros compartidos para ayudar a mantener la paz financiera. Por ejemplo, si ambos contribuyen a una cuenta que paga gastos divididos como renta, automóvil, seguro, cuidado infantil, comestibles, etc., entonces cada uno puede tener una cuenta propia con dinero para gastar (o no) como lo considere apropiado. Esto brinda la sensación de no tener que pedir dinero para hacer algo.
    También es aconsejable que el monto de la contribución a la cuenta conjunta sea proporcional al salario de cada uno.
  3. Pongan límites
    Establezcan un límite de lo que cada quien pueda gastar sin tener que consultarlo. Fijar un tope de gasto mensual también ayuda, éste debe ser el mismo para los dos, incluso si uno gana más que el otro; además, debe ser una cantidad de común acuerdo y con la que se sientan satisfechos.
  4. Establezcan un día para hablar de dinero
    No debe haber miedo al respecto. Al menos una vez al mes, sentarse a revisar sus cuentas: averigüen cuánto están ahorrando, cuánto se gastó el mes pasado y hablen sobre los próximos grandes proyectos que impliquen una mayor inversión.
    Consideren tener esta reunión en un espacio público. Hablar de dinero puede conllevar una gran escalada emocional y defensiva, por lo que es más probable que controlen su temperamento en un lugar público.
  5. Consulten a alguien
    En ocasiones es necesario un tercero neutral para encontrar un término medio. Platicar con un planificador o terapeuta financiero puede ayudar a negociar un presupuesto aceptable y también llegar a la raíz de los hábitos de dinero que probablemente sea una causa importante de los conflictos.

Siguiendo estas recomendaciones y poniendo atención e intención en lograrlo, su relación crecerá sana y construirán las bases para una vida financiera tranquila juntos.

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Fuente consultada:
Expansión